Le vide grenier

Miguel Ángel Alloggio

Texto completo en frances

Disponible en papel y libro electronico.

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Un conjunto de poemas libres, absurdos, seguido groseros, de humor corrosivo, pesimistas, pero paradójicamente luminosos.

Una luz negra. ¿Para ennegrecer la negrura?

Se dice que escribir poemas es para el novelista una manera de hacer una pausa, tomar vacaciones. Se dirá que para este Vide grenier (Mercado de las pulgas) su autor de lengua argentina se tomó vacaciones en francés.


Les pingouins par Miguel Ángel Alloggio


Había creado un fichero llamado “tacho de basura”, era un nombre ambiguo porque ahí había puesto cosas que no deseaba del todo tirar a la basura. Había frases perdidas, poemas abortados, cosas… Un día se los confié a mi amigo Melchior Liboa, músico y cantor de rock, para que tratase de hacer canciones con todo eso. Mese más tarde me dijo que no lograba ponerles música, pero que iba a leerlos en un bar de Lyon durante un recital de poesía dado por poetas que también leerían cosas. La ronca voz de Melchior y su encanto de pusieron en valor mis… basuras. Entonces decidí limpiar un poco todo eso, agregar otras cosas y hacer un pequeño librito de poemas. Su título no es anodino. Se dice que se puede editar de todo pero no cualquier cosa; mis poemas están al límite de esas reglas de cordura y de respeto. En los mercados de las pulgas se puede encontrar de todo o cualquier cosa; yo encontré un amplificador Marantz de 1967 que aún funciona maravillosamente bien, discos inhallables, y gente que vende los ruleros de la difunta abuela, el modo de empleo de broches de madera para colgar la ropa, o una pelotita mordida por el perro acompañada del comentario del vendedor…”Era buenito el perro ese, pero Dios mío qué boludo que era! Mi mercado de las pulgas es un poco un mercado de las pulgas, pero a mí me gusta. Vi a mi vecino y me dijo: “Ché, leí tu librito, parecen poemas belgas.” Me sentí orgulloso, pero sabiendo que venía de parte suya comprendí que no fue un elogio, al vecino ese le gusta Baudelaire, Pauvre Belgique!

Miguel Ángel Alloggio